En primer lugar el profesor, imprimirá
las partes fundamentales de un automóvil. Las llevará a clase, y repartirá a
cada niño un folio, en el cual, habrá una parte de nuestro “supercoche”. En la
pizarra pondremos un corcho, donde los niños podrán ir poniendo aquella parte
del coche que les haya tocado. Los niños se dispondrán a salir de uno en uno a
la pizarra, por orden de importancia según las piezas que les haya tocado,
mientras colocan sus piezas en el corcho, irán explicando porque ellos creen
que las piezas que les ha tocado son fundamentales para el correcto
funcionamiento del coche. En caso de error, el profesor deberá corregir al
alumno y explicar bien el funcionamiento.
Pongamos un ejemplo:
-
A Jaime le tocan las 4 ruedas
- A Antonio le toca dos espejos
-
A Javier le toca el motor
-
A Juan le toca los sillones
-
A David le toca el maletero
En primer lugar saldrá aquella pieza que
sea imprescindible, en este caso será la de Javier:
-sale Javier- “Hola yo soy el motor, sin
mi el coche no podría moverse”
Seguidamente saldrá Jaime
-sale Jaime- “Hola yo represento las 4
ruedas, y sin mi el coche no podría ir hacia los lados”
Tras Jaime saldrá Juan
-sale Juan- “ Hola yo represento los
sillones, y sin mi el conductor no podrá sentarse para conducir”
Después de Jaime, es el turno de Antonio
-sale Antonio- “Hola, yo soy los
espejos, y sin mi el conductor no podría mirar hacia atrás”
Y
por último sale David
-sale David- “Hola yo soy el maletero, y
sin mi no se podrían llevar cosas de un lado hacia otro”
Para finalizar esta explicación todos
los niños saldrán y de su color favorito pintaran cada una de las piezas que
les haya tocado, y veremos en una pantalla una carrera virtual de nuestro supercoche
contra otros, en la cual nuestro supercoche será el ganador.
Este ejercicio puede ir modificando
dependiendo de la edad de los niños, a mas edad se podrán complicar las piezas
del coche y a menor edad se irá reduciendo la dificultad de las piezas.

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